Hay platos que forman parte de la historia de una gastronomía y otros que, además, consiguen convertir su servicio en todo un ritual. El Pato Imperial Beijing pertenece a esta categoría.
En Indochina Brasa recuperamos esta emblemática receta de la cocina china y la llevamos a nuestra manera de entender la gastronomía asiática, donde el producto, la técnica y el fuego tienen un papel protagonista.
Un ritual que empieza en la cocina
El secreto del Pato Imperial Beijing está en el tiempo y la precisión. Su elaboración requiere varias horas de preparación para conseguir una piel fina, dorada y crujiente y una carne tierna y jugosa. Pero el verdadero espectáculo comienza cuando llega a la mesa.
El corte frente al comensal
Uno de los momentos más especiales es el corte del pato en sala, realizado frente al comensal. Con precisión y técnica, se van obteniendo finas piezas que después se acompañan con crepes, pepino, puerro y su característica salsa.
Cada bocado combina diferentes texturas y sabores: la piel crujiente, la carne jugosa, el frescor de las verduras y el toque dulce y aromático de la salsa.
Tradición con el sello de Indochina Brasa
Para nosotros, mantener viva una receta tradicional también significa saber integrarla en nuestra propia identidad gastronómica. En Indochina Brasa, el Pato Imperial Beijing comparte espacio con una cocina marcada por el producto, la brasa y los sabores de inspiración asiática, creando una experiencia que une tradición y contemporaneidad.
Porque hay recetas que merecen ser conocidas por su sabor, pero también por todo lo que sucede alrededor de ellas. El Pato Imperial Beijing es una de ellas.
